Memoria conceptual

En la antigüedad, la práctica oracular era considerada una actividad espiritual e intelectual de carácter religioso que proporcionaba respuestas a disyuntivas lógicas y pragmáticas que, adoptando la forma de hechos irrefutables, eran utilizados para resolver conflictos de índole moral, económico, bélico o territorial. Sin embargo, y dado que los enunciados emitidos provenían, por ejemplo, de una entidad cuya temporalidad o grado de conocimiento sobre el entramado causal difería de las posibilidades cognitivas de los consultantes, o -más habitualmente- eran el resultado de preguntas formuladas tendenciosamente tanto por los solicitantes como por los sacerdotes, las propuestas podían resultar ambivalentes o confusas, y requerir por lo tanto de una re-configuración de sentido.

Actualmente, sin embargo, se reconoce el papel ejercido por la formulación polisémica de esta actividad (la misma palabra ‘oráculo’ refiere tanto al espacio físico, al enunciador, al discurso y al intérprete) en el resultado enigmático de sus proposiciones.

Para construir un simulacro tanto de la práctica ritual como de este modo de producción discursivo, la obra pretende trabajar sobre la codificación de una interfaz interactiva y un programa que ponga en combinación una serie de fragmentos de sentido. Con estos objetivos, la obra retoma el concepto de recursividad o infinitud discreta, que concibe la posibilidad lingüística de generar una infinita cantidad de construcciones sintácticas con un número limitado de reglas y unidades; y utiliza metodológicamente algunos postulados del Arte Generativo, como la colaboración entre un artista humano y un agente no humano, así como la relación dialéctica entre control y descontrol de variables.

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